La Guía del Autoestopista Galáctico

Mi primera impresión es clara: si usted leyó el libro, vea la película, le gustará. Si usted no leyó el libro, léalo antes y después vea la película, le gustará. Si no leyó el libro, puede ver la película y también le gustará, pero posiblemente no la disfrute tanto. “The Hitchhiker’s Guide To The Galaxy” es una película para fans.

De otro modo, no es posible imaginar una historia que reúna a un inglés despistado e incrédulo, a un extraterrestre de la vecindad de Betelgeuse, a un presidente galáctico chuleta y con dos cabezas, a una terrícola excesivamente romántica y a un androide paranoico y depresivo, y que tenga posibilidades de prosperar en taquilla. De hecho, es de las pocas películas que se ha estrenado antes en Alemania que en España (donde lo hará en septiembre) puesto que, aparte de Gran Bretaña y de los EEUU, es posiblemente donde se encuentra la mayor cantera de “fans” de la saga creada por Douglas Adams.

Con un guión que en gran porcentaje pertenece al desaparecido escritor británico (incluyendo el personaje de Humma Kavula, interpretado por John Malkovich y que no aparece en las novelas), “The Hitchhiker…” ha sido llevado con gran acierto a la pantalla por la Touchstone, en el enésimo intento de trasladar una historia nada sencilla y que está cargada de humor negro, surrealismo y fuerte crítica social. Quizás es porque hay que esperar al momento correcto, dentro del desarrollo tecnológico del cine, para poder reproducir toda la imaginería “adamsiana”, incluyendo la Guía que da título a este delirante universo, lo cierto es que Garth Jennings y el equipo de efectos especiales (entre los que nos encontramos a la factoría de Jim Henson) lo ha conseguido con creces, y con una fidelidad pasmosa. No se deja un sólo detalle: el motor de improbabilidad, con el que se desplaza (de manera un tanto “sui géneris”) la nave “Corazón de Oro”; el Pez Babel, que hace años que forma parte del acervo popular anglosajón y que ha dado nombre incluso al servicio de traducción online de Altavista; los repugnantes Vogones; Marvin el androide paranoide (¿cómo se puede tener tanta expresividad metida en una esfera y dos triángulos?) y, sobre todo, la Guía: práctica, útil, más o menos precisa y con grandes y amigables letras en su portada: “No se asuste”. No quiero revelar más detalles respecto a lo visual, porque aún es pronto y considero que es mucho mejor descubrirlos en el cine, dado que algunos son realmente espectaculares.

En cuanto a la adaptación del texto de Adams, se ha hecho de manera muy correcta, procurando hacer la historia inteligible dentro de las escasas dos horas que dura esta cinta. Para ello se han eliminado algunas partes, sobre todo fragmentos demasiado localistas o desfasados (hay que tener en cuenta que la serie radiofónica se emitió durante los años 70), se han tomado y condensado elementos del primer y segundo libro (sobre todo del primero, naturalmente), pero, principalmente, se han aprovechado las posibilidades visuales que ofrece el medio para evitar un traslado literal del texto a la pantalla, algo que en mi opinión era tarea imposible. Los pasajes del libro en los que se intercalan extractos de la “Guía” han sido reemplazados aquí por una voz en off que nos acompaña en el recorrido de este libro tan notable. A nadie se le escapará, por otra parte, que la conclusión es también diferente, pero como digo, no quiero adelantar nada para no estropear la diversión.

Porque, al igual que el libro, “The Hitchhiker’s…” es una película sumamente divertida, pero de esas comedias que te tienen todo el rato con media sonrisa, eso sí, dando opción a carcajada en algunas escenas antológicas como la de los ratones. La elección del reparto, principalmente de los cuatro protagonistas principales, prácticamente desconocidos (salvo por algunos trabajos previos de Sam Rockwell y de Zooey Deschanel), a los que añadimos a un Bill Nighy al que ya pudimos disfrutar en un glorioso papel en “Love, Actually”, a Alan Rickman como la voz de Marvin, a Stephen Fry como la “Guía” y, por supuesto, a John Malkovich en un papel absolutamente delirante.

“The Hitchhiker’s…” es una combinación de elementos que obligan, casi, al espectador a no perderse un detalle de lo que hay en la pantalla (un dato: hay un pequeño guiño “español” casi al principio del film, descúbranlo). Hablamos de imágenes, casi de dibujos animados en algún caso, pero también hablamos de música, al estilo años 70 y con un par de canciones pegadizas y características. Hablamos igualmente de imaginación frenética, de surrealismo desbordado, en definitiva, de no tener miedo a experimentar con las posibilidades del cine. Queda siempre la impresión de que se lo pasaron muy bien haciendo esta película, y el espíritu de Douglas Adams está siempre presente. Sin ser una película para críticos sesudos (aunque la historia que cuenta es mucho más profunda y sutil de lo que parece al principio), es un film altamente apropiado para pasar una tarde más que entretenida. Sin dudarlo, yo la recomiendo. Y para el que todavía tenga alguna reserva, me limito a una frase: “Don’t Panic”.

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