Desafío Total

Antes de “Terminator 2”, mucho antes de “Matrix”, muchísimo antes de “Sin City”, existió “Desafío Total”, segundo experimento de Paul Verhoeven dentro del cine futurista tras la mítica “Robocop”. “Desafío Total” es una primera vuelta de tuerca seria en el posteriormente muy estirado tema de los conflictos de personalidad y la “realidad de lo real” que nos rodea.

Parcialmente inspirada en un relato corto de Philip K. Dick, no es éste un simple film de aventuras, sino un auténtico ejercicio de guerra psicológica hacia el espectador, sin abandonar por ello el espíritu de entretenimiento. Se nos cuenta aquí un relato ambientado en el año 2084, cuando el hombre ya ha colonizado el Sistema Solar y los planetas han absorbido rápidamente la condición humana: Saturno es un lugar idílico para las vacaciones; Marte, en cambio, es poco menos que un barrio marginal sin futuro; la Tierra, en fin queda para las clases medias aburridas, con trabajos aburridos y vidas aburridas.

Precisamente Marte es el objeto de las fantasías de Douglas Quaid, minero de profesión que, para desesperación de su bella mujer, sueña cada noche con una aventura en el planeta rojo acompañado de una misteriosa mujer de cabello oscuro. El deseo de ir a vivir a Marte parece firmemente agarrado a la mente de Quaid hasta el punto de convertirse en una obsesión.

Decidido a averiguar el significado de tan persistentes sueños, Quaid acude a “Rekall”, una pionera empresa que implanta, por un módico precio, falsos recuerdos en la memoria de sus clientes. Quaid se apunta, pues, a una especie de “vacaciones mentales” en las que él será un arriesgado espía en misión especial en Marte, que acaba derrotando a los malos y conquistando a la chica, precisamente la morena de sus sueños. Las perspectivas parecen inmejorables para Doug, y la promesa de que serán recuerdos indistinguibles de la realidad los hace aún más atractivos.

En Rekall, sin embargo, le aguarda una terrible sorpresa: el intento de implantación de nuevas memorias desvela que Quaid ya ha estado en Marte. A partir de ese momento, su vida se desmorona como un castillo de arena: nada de lo que tiene a su alrededor es lo que parece, ni siquiera él mismo. De repente, todo el mundo quiere deshacerse de él y descubre entonces que ha sido protagonista de un más que turbio pasado. La única forma de que Quaid pueda recobrar su auténtica personalidad es dirigirse a Marte, aun a riesgo de perder la vida. Y allí encontrará que, efectivamente, nada es lo que parece ser.

La audacia de Verhoeven en sus películas (independientemente de su calidad: ésta es de las buenas) es su principal activo. “Desafío Total”, en su momento la película más cara de la Historia, no es una excepción. El director trata en ella de acercarse lo más posible a una estética de cómic de los años cincuenta, mediante la inserción (e invención) de detalles futuristas, aunque factibles (el escáner de armas, la ventana-televisión, la misma empresa “Rekall”), intercalados con elementos de clara imposibilidad física, lo que a la hora de desarrollar el argumento importa realmente poco. Empleando un nivel de violencia habitual en sus películas (aunque ciertamente “light” si lo comparamos con el de su anterior obra, “Robocop”), Verhoeven hace que fuertes colores describan los escenarios de manera muy destacada pero sin llegar a lo kitsch. la recreación del exterior de Marte, en los estudios mexicanos de Churubusco, es quizá lo más logrado, empleando filtros de color rojo sangre . Durante todo el film podemos ver el planeta a través de las bóvedas exteriores, como una zona a la que “no se puede salir”, lo que convierte el interior en una prisión, en un depósito de personas donde la mercancía más preciada es el aire, con el que se comercia en régimen de monopolio.

Este detalle añada un punto de crítica social dentro de lo que es uno de los temas favoritos de Verhoeven: la deshumanización de la sociedad a través del mercantilismo y del ansia de beneficios. Y no es sutil, sino muy directo: los marginados, los parias de las sociedad marciana, son los mutantes, quienes debido al uso de bóvedas baratas (que dejan pasar parcialmente la atmósfera marciana, contaminando el aire), nacen con deformidades corporales y poderes psíquicos. Ello les relega al papel de putas, pedigüeños o adivinos, dentro del suburbio denominado (con gran acierto) Venusville.

Pero no debemos olvidarnos de lo que es, por encima de todo, “Desafío Total”, esto es, una excelente película de acción y aventuras, con mucho de ambos elementos. El director holandés filma aquí una cinta realmente entretenida, con momentos incluso brillantes, como la llegada de Quaid a Marte (que, además, supuso la primera de las cada vez más frecuentes “revoluciones”, por lo que respecta a efectos infográficos), que engancha de principio a fin, incluso jugando con la posibilidad de que todo sea un sueño.

Fue muy acertada la elección de actores casi desconocidos (entonces) para unos papeles secundarios realmente jugosos. Y también da en la diana al colocar al ínclito Schwarzenegger (después llamado “Governator”) en un papel que requiere de gran presencia física pero donde, además, Arnie hace un tremendo esfuerzo para no limitarse a repartir mamporros, sino también a dotar de tintes dramáticos a un personaje cargado de matices. Esfuerzo interpretativo merecedor, como poco, de un “aprobado”, arriesgándome incluso a situarlo cerca del “notable”. Esto sin dejar de lado a las protagonistas femeninas, Rachel Ticotin y Sharon Stone. Verhoeven odia que las mujeres de sus películas sean simples adornos y acostumbra a presentarlas con caracteres muy fuertes y, a ser posible, que den mucha leña. Y es lo que, de hecho, sucede aquí, cada una en un extremo del balancín, con resultados dolorosos incluso para el hombre de los músculos de acero. El reparto se completa con Ronny Cox (que ya trabajó en “Robocop” y al que podemos recordar en “Superdetective en Hollywood”) y Michael Ironside (el inolvidable Ham Tyler de la serie de culto “V”), habitualmente muy eficaces en sus eternos papeles de villano.

La mejor forma de recomendar “Desafío Total” es decir que sirve tanto para pasar una tarde de evasión y cadáveres, como para ver una buena película de ciencia-ficción, como para reflexionar sobre lo irreal y lo real, sobre la fina línea que separa los sueños de las realidades; no de lo tangible, pues unos y otras son igualmente sólidos dentro de su contexto. En realidad, da igual si lo que vemos es un sueño o no. La pregunta a hacerse es… con cuál nos queremos quedar.

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