No Es País Para Viejos

No Country For Old Men, USA 2007, Paramount Vantage / Miramax

Dirección y guión: Joel & Ethan Coen, basado en la novela de Cormac McCarthy
Productores: Joel Coen, Ethan Coen, Scott Rudin
Productores Ejecutivos: Robert Graf, Mark Roybal
Música: Carter Burwell
Fotografía: Roger Deakins
Montaje: Joel & Ethan Coen (como Roderick Jaynes)
Diseño de Producción: Jess Gonchor
Vestuario: Mary Zophres
Maquillaje: Christien Tiensley

Intérpretes Principales: Tommy Lee Jones (Sheriff Ed Tom Bell), Javier Bardem (Anton Chigurh), Josh Brolin (Llewelyn Moss), Woody Harrelson (Casey Wells), Kelly Macdonald (Carla Jean Moss), Garret Dillahunt (Wendell), Tess Harper (Loretta Bell)

¿Importa mucho la historia de Anton Chigurh? ¿Importa algo la historia de Llewelyn Moss? ¿Importa, quizá, la del sheriff Ed Tom Bell? ¿O la de Casey Wells? Es posible que ninguna de ellas importe lo más mínimo, pues todas, en realidad, son parte del paisaje que esta película retrata. Un paisaje donde la violencia extrema no toma partido, el dinero es causa principal de sangre y no hay buenos ni malos, porque todos son malos en distinto grado.

“No Country For Old Men” es, posiblemente, la película más adulta de Joel y Ethan Coen, y también es, seguramente, la más áspera y, de largo, es la más elaborada. No contaban una historia de tal complejidad desde la ya lejana “Miller’s Crossing”, también ambientada en un mundo de violencia y crimen. Aquí el crimen es de distinto signo, mucho menos romántico, más feo y gris, a menudo sin preliminares improbables, aunque a veces venga precedido de introitos imposibles. La maldad, como concepto abstracto e ilimitado, se hace carne en la figura del psicópata Anton Chigurh, que mata sin sistema, seguramente sin placer, con la frialdad de quien elimina un obstáculo y la displicencia del que se saca una china del zapato y la arroja al monte. El móvil de Chigurh, no obstante, es tan claro como mundano: el dinero. De dónde proviene ese dinero, cómo llega a sus manos o cómo lo pierde y se encamina a buscarlo inmisericordemente, todo eso no deja de ser un macguffin, casi tanto como la propia persecución a la que Chigurh se ve sometido; persecución de la que es consciente y que, por otra parte, le da exactamente igual, pues cuando quiere trueca el papel de cazado por el de cazador y se saca las espinas con habilidad casi quirúrgica. Anton Chigurh provoca el miedo racional e incontenible: verlo venir nos hace temblar; no verlo nos hace temer que venga.

Si Anton Chigurh está en el centro de la historia, Llewelyn Moss, el joven y descreído vaquero que, tras presenciar una masacre, inconscientemente pondrá otra masacre en marcha, se encuentra en la periferia. El camino de Chigurh viene fijado necesariamente por la huida caótica y hacia ninguna parte de Moss, arrastrando una maleta que contiene, más que dinero, un veneno lento y de efectos imprevisibles. Al igual que el resto de personajes, cuya trayectoria viene marcada por lo que haga Moss… bien para encontrarle y hacerse con el botín, previo cobro de su vida como peaje de imprudencia, bien para adelantarse a los mafiosos y tratar de salvar su cabeza de lo inevitable. Moss, más que un chuleta hábil y espabilado, es un joven imbécil con más suerte de la que realmente merece, si es que alguien en esta maraña es acreedor a la buena fortuna.

Finalmente, fuera del campo de visión encontramos al sheriff Bell. Ed Tom tiene años y arrugas a partes iguales, y un cierto desencanto ante la evolución de nuevas formas de hacer el mal que le sobrepasan, le cansan y le abruman. Lo va descubriendo poco a poco, sin saber quién es Anton Chigurh, conociendo muy poco de Llewelyn Moss, y siendo testigo de todos los acontecimientos pero, paradójicamente, sin presenciar ninguno. Bell envuelve todo el paquete de la historia y es su voz la que oímos en off, aunque realmente no narra sino que reflexiona: sobre lo que ve, sobre lo que no ve pero se imagina, sobre las consecuencias de un país que crece y explosiona a una velocidad que no es capaz de seguir. Cada arruga en su rostro se contrae en la consciencia del exceso, de la violencia imparable en un lugar donde se sacrifica a los hombres como si fueran reses. Chigurh para él no es más que un nombre y unos actos, pero esos actos pesan más sobre él que el hecho de no poder alcanzarle. De hecho, se intuye que si consiguiera enfrentarlo para él sería más un engorro, una faena, algo que preferiría evitar, aunque fuese para no reafirmarse en su descreimiento. Aunque fuese para no comprobar palpablemente el peso que alimenta sus hombros.

Quizá ninguno de ellos sea el protagonista del film; desde luego no lo son esos secundarios que complementan o destrozan a partes iguales la historia: Casey Wells, Carla Jean Moss, el ayudante del Sheriff, el dueño de la gasolinera, el desagradable tío de Bell… retratos del miedo y la incredulidad que parchean ese país del que habla el título, personificado (?) en las arideces de la Texas fronteriza, colchón pedregoso sobre el que nada descansa, ni siquiera de noche. Dijimos al principio que en esta película no había buenos, sino solamente malos de diversa índole. Es posible que ni siquiera eso sea cierto, puede argumentarse que Bell no es malo, puesto que debe de ser el único que no mata a nadie… pero, ¿hasta qué punto es de bien retirarse del juego a mitad de partida? Una incógnita que difícilmente queda explicada en el film, dicen que ni siquiera en la novela. Posiblemente porque no haya forma humana de explicarla.

Comentarios
  1. k : 22.02.08

    Cráneo en mano, me dispongo a decir lo primero que se me pasa por la cabeza: qué comentario más cojonudo. Quiero añadir algo pero no puedo. O sí. Tal vez añadiendo algo mío al personaje de Bell (y aprovechando que estoy leyendo la novela, y perdón por gerundiar tanto), creo que es su destino estar en el medio y abandonar en el medio y quedarse en el medio, y sin embargo llega hasta el final a su manera. No tiene ganas de luchar en un mundo que no entiende y que al que ya no cree pertenecer. Pero, pese a eso, está dispuesto a morir haciendo su trabajo. O algo así me parece entender.

  2. Joseph Gillis : 23.02.08

    No sé... ¿dispuesto o resignado?

  3. k : 23.02.08

    Tampoco sé... tal como yo lo interpreto, dispuesto.

  4. ladydark : 27.02.08

    Un poco tarde para cantar panegíricos ahora que ya tienen los premios, pero ¡es que la vi el sábado! Cuando salí del cine el primer comentario que hice estaba relacionado con el hecho con que de una forma probablemente inconsciente o “visceral” me había recordado a “Muerte entre las flores” (gloriosa traducción), ahora que le leo me alegro de que también le ocurriera algo parecido. El segundo estaba relacionado con Bardem y su creación de Chigurh. Pese a su esmerada elaboración del personaje casi central (me resulta inexplicable ese oscar a actor de reparto) para mi la calidad de su interpretación, a la que no quito mérito que conste, esta directamente relacionada con todos los factores que componen el cuadro completo del film, especialmente su guión. Chigurh no daría tanto miedo visual sin la violencia que destila la película y que corre como un río, como algo natural y hasta comprensible. En cierto modo tengo la sensación de que emparenta con el género del western, no sólo por sus paisajes, sino también por esos personajes descarnados y descreidos. Bell podría transportarse con toda su filosofía y pesimismo vital a películas del western clásico y la ya comentada violencia me remite a al maestro Peckinpah. No me extiendo más, pesadita me he puesto. Por cierto y aunque no viene a cuento, si hay peticiones del lector, ¿qué le parece a usted “La puerta del cielo”? No sé si ha comentado con anterioridad la película, si es así hágame el favor de pasarme el link y si no ha ocurrido ¡ a que espera usted! Y que no se me olvide, ¡Oiga Don Manuel que buen análisis! pero me ha dejado intrigada ¿quién destroza y quién complementa?

  5. Joseph Gillis : 27.02.08

    Uf, cuántas preguntas… :)
    Veamos: efectivamente, el personaje de Chigurh no se entiende sin todo lo demás, como tampoco se entendería el de Bell ni ningún otro. Es parte de un todo donde el auténtico protagonista es el “country”, tal como digo al final de la reseña. A mí me viene a la cabeza “Miller’s Crossing” porque esta película tiene su misma complejidad y sutilezas, mucho más allá de otros films de los Coen donde, para mi gusto, suelen pasarse de rosca demasiado (debo de ser el único de este hemisferio al que no le gustó “Fargo”, por ejemplo, pero tres veces que la he visto, por darle la oportunidad, tres que me aburrió soberanamente). Para mí, esta película recupera mucho de aquello que, en el fondo, fue lo que les llevó a la fama.
    Por otra parte, tienes razón: bebe mucho de Peckinpah (a mí hay cosas que me recuerdan a “¡Quiero la cabeza de Alfredo García!” y a “Grupo Salvaje”), pero también del primer Robert Rodríguez, y tiene momentos de puro Coen-Bros. como el de la tienda de ropa, que rompe un poco la sensación de realidad y alivia por dos segundos la tensión. Pero sí, tiene mucho de western de ese que llaman crepuscular.

    “La Puerta del Cielo”... bufffff, ¿me quieres castigar o qué? Lo intenté en su día y no fui capaz de seguirla más de media hora. Comprendo perfectamente el pufo que resultó, qué quieres ;-) Por cierto, en la parte de archivos tienes todas las reseñas por orden alfabéstico, por si te vuelve a surgir la duda de si ya está tal o cual película.

    Y respecto a los personajes secundarios: bueno, doy tres ejemplos: Casey Wells complementa, porque indica que ni el duro más duro es capaz de escaparse de Chigurh, pero si lo eliminamos no pasa nada. La mujer de Moss a ratos complementa y a ratos lastra el ritmo, depende. Y el personaje de Barry Corbin es, en mi opinión, el “pegote” de la película; sobra del todo, te corta el ritmo, no aporta nada que ya no sepamos, ni siquiera mayor pesadumbre a Bell. Y Corbin es un actorazo, pero no pinta nada ahí.

    Colofón: lo de Bardem como secundario es discutible, pero seguramente obedece a una estrategia comercial; la productora es quien presenta a los intérpretes para competir por el Oscar, y debe decidir en qué categoría. Imagino que pensarían que Bardem lo tenía hecho si lo presentaban como secundario, y mucho más difícil de haberlo puesto a competir como principal. Cosas del marketing.

  6. ladydark : 27.02.08

    Señor Gillis, no es que sea usted amable, es que es un encanto. Muchísimas gracias por la completa respuesta aunque me parece que tenemos diversidad de opiniones, snif ¿fuí la única alma cándida que disfrutó con la del Cimino?

  7. Laurita :  6.03.08

    Ale, ahora ya lo he leído.
    ¿Vamos a verla o no?

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