Grbavica - El secreto de Esma

Grbavica, Bosnia-Herzegovina 2006, Coop 99/Deblokada/Jadran Film/Noirfilm/ZDF-Arte
Dirección y guión: Jasmila Žbanić
Productores: Barbara Albert, Damir Ibrahimovich, Bruno Wagner
Música: Enes Zlatar
Fotografía: Christine A. Maier
Montaje: Niki Mossböck
Vestuario: Lejla Hodzic
Diseño de Producción: Keman Hrustanovic

Intérpretes Principales: Mirjana Karanović (Esma), Luna Mijovic (Sara), Leon Lucev (Pelda), Kenan Catic (Samir), Jasna Ornela Beri (Sabina), Dejan Acimovic (Cenga), Bogdan Diklic (Saran), Emir Hadzihafisbegovic (Profesor Muha)

Web oficial de la película

¿Qué queda cuando las guerras se acaban y los que sobreviven han de empezar a vivir de nuevo? No es eso lo que nos plantea esta película, aunque sirve como telón de fondo para la historia que cuenta. En Sarajevo vive Esma, una mujer madura, posiblemente viuda, cansada, escéptica y abnegada, madre de una niña, Sara, a la que intenta sacar adelante como buenamente puede en un país que aún se recupera de los destrozos de una guerra tan salvaje como absurda. Esma va trabajando en lo que puede para conseguir traer dinero a casa, acude a sesiones de terapia de grupo (pagadas por el Estado) destinadas a la recuperación psicológica tras el conflicto, aguanta como puede los caprichos de su hija, hace esfuerzos por no enamorarse de un hombre tan atractivo como dudosamente legal y, en definitiva, sobrelleva el día a día entre jefes y sobresaltos hasta que la noche llega y regresa al abrigo del no-tan-tranquilo, no-tan-acogedor barrio de Grbavica.
Sara, por su parte, es una adolescente con los conflictos habituales de su edad. Sara quiere ir a una excursión del colegio cuyo precio es astronómico, pero que podría salirle gratis si su madre consigue un certificado que acredite que su padre murió en la guerra. Esma le promete el certificado pero, en realidad, lo que trata es de conseguir como puede el dinero, puesto que tal papel no existe ni ha existido. Es un doble secreto que Esma guarda y que le añade presión a su quehacer diario y que deberá estallar de un modo u otro.

Esta pequeña sinopsis da la impresión de que “Grbavica” es un dramón lacrimógeno de los que te dan la sensación de apaleamiento al salir del cine. Nada más lejos de la realidad: el film de Jasmila Žbanić es una deliciosa amalgama de sentimientos encontrados que contiene elementos de comedia, de drama, de suspense, de costumbrismo y que, aun bordeándola, nunca alcanza el punto de tragedia, ya que no parece su misión apuntillar una circunstancia que de por sí es trágica. Cierto es que nos muestra a Bosnia tal como es: creciendo a varias velocidades, pero estancada en muchos sitios por donde aún supuran las heridas. Pero cuenta su historia como probablemente son muchas historias en este país y en otros azotados por la guerra, esto es, a pinceladas. Pinceladas de humor que alivian la tensión del día a día, momentos tormentosos que dan paso al cielo despejado, trazas de lienzo ennegrecido que nos muestra la parte más fea de aquellos lares, con pubs donde la gente se divierte en el frente y los negocios sucios se ventilan en el fondo. A pesar del manguerazo de realismo, pues, esta película tiene momentos casi frankcaprianos (algunos de forma descarada) y el regusto que deja es agradable, esperanzado, de frase hecha, tipo “mañana será otro día”, aunque sin Escarlata O’Hara al borde de las lágrimas. “Grbavica” deja muchos caminos abiertos, de final incierto pero optimista, dejándose por suerte el existencialismo en la percha. Todo ello permite un ritmo constante y poderoso en la historia, que no se ve lastrado por el hecho de que prácticamente todo el film descansa sobre los hombros de su protagonista, Mirjana Karanović, que compone una Esma tan creíble y auténtica que casi podemos darle la mano y sacarla de la pantalla. El resto de personajes que en torno a ella giran se quedan a mitad de camino, sin acabar de desarrollarse, excepción hecha de Sara (Luna Mijovic), una jovencísima actriz que se mete tanto en el papel que verdaderamente acaba por resultar odiosa, sobre todo si se descontextualiza del entorno en que vive. Menos me convence Leon Lucev en el papel de Pelda, el compañero de trabajo de Esma y su “interés sentimental”, ya que no termina de cuajar en su pretendida ambigüedad ni en su forma de relacionarse con la protagonista.

“Grbavica, el secreto de Esma” muestra cómo puede rodarse una historia con bajo presupuesto y que llegue al corazón del espectador sin que por ello tenga que mostrarse cutre o degradada. Con un fondo más limpio de lo que quizás esperamos (sea por el cliché que mantenemos, sea por pura ignorancia), alterna la estructura de un cuento con duchas frías de realidad, pero nos lleva sin pausa ni agobios por el Sarajevo de posguerra, y en apenas noventa minutos ha sido capaz de que empaticemos con sus personajes. Tengamos en cuenta que no habla de un lugar lejano o exótico, fuera del alcance de nuestro imaginario, sino de traumas y conflictos que han sucedido y suceden en la puerta de al lado. El que nos podamos sentir concernidos por ellos es cosa nuestra, naturalmente; pero conviene que nunca perdamos la perspectiva: todo es más cercano de lo que parece.

Comentarios
  1. Joseph Gillis : 25.04.08

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