Secuencias y Diálogos: La Gran Evasión

La Gran Evasión (The Great Escape, 1963, John Sturges) es una magnífica película de acción ambientada en la II Guerra Mundial y que, inspirada libremente en un hecho real ocurrido en 1944, narra una espectacular tentativa de fuga de un campo de prisioneros alemán. En sus casi tres horas de metraje encontramos todo tipo de secuencias memorables y personajes inolvidables, unas y otros tan bien construidos que es difícil decidirse por algo concreto en un film que, a pesar de su duración, se pasa a una velocidad de vértigo.

Por eso quería traerles aquí una secuencia que creo que representa el punto de inflexión de la película. Hasta ese momento podríamos hablar casi de una comedia con trasfondo bélico: la planificación de la fuga, los incontables trucos que utilizan los oficiales aliados para burlar la vigilancia alemana, la alegre sinvergonzonería de personajes como el conseguidor Hendley o el rey de la nevera, Hilts, con su inseparable guante de béisbol. Humor a raudales sin caer en el esperpento, y una sensación extraña de que no se estaba tan mal en ese campo (je).

La escena comienza con un cañonazo: los tres americanos que hay en el campo, Hendley (James Garner), Hilts (Steve McQueen) y Nimmo (Tom Adams), han fabricado un alambique y consiguen hacer licor de la cosecha de patatas. Así, aprovechan para celebrar la fiesta del 4 de Julio e invitan al resto de prisioneros a unirse a la juerga. Por un día, se deja de trabajar en el túnel y se conceden unas horas de relax. Sin embargo, los alemanes aprovechan para registrar los barracones y acaban en el 104, donde se construye el túnel principal (llamado “Tom”). Ello provoca la preocupación del jefe de escuadrón británico, Roger Bartlett (Richard Attenborough), que sin embargo ordena a los oficiales mantenerse alejados del barracón y no prestarle atención.

Una desgraciada casualidad hace que los alemanes descubran a “Tom” y salten las alarmas. El túnel ha sido encontrado, el intento de fuga abortado (pues los otros dos túneles proyectados habían sido cerrados para concentrarse en éste) y la desazón invade a los prisioneros. En especial a un pequeño aviador escocés, Archie “el topo” Ives (Angus Lennie), que ya estaba al borde de la desmoralización total, tras tres años encerrado. Ives se separa del grupo y se dirige lentamente a la alambrada externa, en un intento desesperado por atravesarla. Al cruzar el cable de seguridad, un guardia corre hacia él con el propósito de dispararle. Hilts consigue derribarlo a tiempo, pero no puede evitar que Ives sea acribillado hasta morir por los soldados de las torres de vigilancia.

Es una escena tremenda e intensa, porque rompe completamente el tono y el ritmo de la película. A partir de ahí la comedia se trueca en drama para desembocar en tragedia; los prisioneros trabajan frenéticamente y contra reloj y la sombra de la muerte planea sobre el campo de prisioneros tratando de diluir todo atisbo de esperanza. Es el momento en el que tanto los personajes como el espectador se dan cuenta de la realidad: esto es una guerra.

Comentarios
  1. J. Addams : 27.07.09

    Estoy de acuerdo en una cosa muy principal: es difícil elegir algo concreto de esta película, porque está llena de escenas memorables, bien construídas, que aguantan una película bastante larga sin que decaiga nunca el interés!
    Es una de mis favoritas del cine de aventuras, y creo que es la mejor del subgénero ‘fugas’, en mi opinión. Y esta escena ‘bisagra’, cada vez me parece mejor.
    saludos

  2. Joseph Gillis : 27.07.09

    Escena bisagra… yo no la habría denominado mejor :-)

Deja tus diálogos:

'Nombre', 'Correo' y 'Comentario' son campos requeridos.

Nombre

Correo Electrónico

Página Web

[Ayuda Textile]

 — 

Los textos originales de este cuaderno se encuentran bajo una Licencia Creative Commons. El resto son propiedad de sus respectivos autores.
Valida xhtml y css. Formatos disponibles para agregadores de noticias: atom y rss ( Suscribir).
Gestionado con Textpattern.


Datos de Taquilla