The Tourist

The Tourist“, USA 2010, Columbia Pictures/GK Films/Spyglass Entertainment/Studio Canal

Director: Florian Henckel von Donnersmarck
Productores: Gary Barber, Roger Birnbaum, Jonathan Glickman, Tim Headington, Graham King
Guión: Florian Henckel von Donnersmarck, Christopher McQuarrie, John Fellowes, basado en el film “Anthony Zimmer”, de Jérôme Salle
Productores Ejecutivos: Ron Halpern, Lloyd Phillips
Música: James Newton Howard
Fotografía: John Seale
Montaje: Joe Hutshing, Patricia Rommel
Vestuario: Colleen Atwood
Diseño de Producción: Jon Hutman

Intérpretes Principales: Angelina Jolie (Elise Clifton-Ward), Johnny Depp (Frank Tupelo), Paul Bettany (Inspector John Acheson), Steven Berkoff (Reginald Shaw), Timothy Dalton (Inspector Jefe Jones), Rufus Sewell (El inglés), Christian De Sica (Coronel Lombardi), Alessio Boni (Sargento Cerato)

Enlace IMDb

Tras el éxito internacional de “Das Leben der Anderen” (La vida de los otros, 2006), Florian Henckel von Donnersmarck se estrena en una producción americana con una película escrita y rodada a la mayor gloria de su protagonista absoluta, Angelina Jolie, acompañada de un reparto multiestelar. Y el tipo, en lugar de perderse en espectaculares trucos de cámara y fuegos de artificio digitales, se ha permitido hacer una película al estilo “de las de antes”. Y no le ha quedado del todo mal.

“The Tourist” es un thriller de espías ambientado en Venecia y con una estructura de lo más clásico: Elise es una hermosísima mujer (punto éste muy importante y en el que se incide constantemente durante la historia) que debe elegir a un extraño durante una huida en tren y utilizarlo como señuelo ante quienes le vigilan. Éstos son, por un lado, la Interpol, que está tratando de localizar a un evasor de impuestos a gran escala y, por el otro, un mafioso que es el antiguo jefe de dicho delincuente y a quien éste ha levantado varios miles de millones de euros. Partiendo de un café de París, Elise utiliza todos los trucos que conoce para despistar a sus perseguidores, llevando consigo al aspirante a cabeza de turco, un turista americano que responde al nombre de Frank Tupelo (Johnny Depp) y que viaja a la ciudad de los canales sin propósito fijo. El propósito es encontrarse con Alexander Pearce, en ese momento el hombre más buscado de Europa.

Basada en el film francés “Anthony Zimmer” (2005), adaptado por el propio director y por Christopher McQuarrie (“The Usual Suspects”, 1995), “The Tourist” cuenta con todo: una diva indiscutible, un galán acomplejado, intriga, humor, escenarios de ensueño y suites de hotel inalcanzables, mezclando elementos visuales más propios de las películas de James Bond (en su parte de menos acción) o de los films de espionaje en color de los años cincuenta y sesenta (“Charada”, “Atrapa a un Ladrón”, quizá “Topkapi”). La narración elude el detallismo y se produce con cadencia suave, sin saltos ni movimientos bruscos de cámara, procurando que el espectador sepa lo que está viendo y sin obcecarse en realismos ni recurrir a la violencia gratuita. Por dar un ejemplo, ni recuerdo la última vez en la que en una película le pegan un tiro a alguien y no se ve la sangre salpicando en tres metros a la redonda. No en vano se ha empleado a dos maestros en su género, como son John Seale en la fotografía y Joe Hutshing en el montaje, para conseguir no sólo ese clasicismo en el resultado sino también que Angelina Jolie ilumine cualquier sitio por el que pasa.

Quizá sea ese el problema: que la Jolie lo acapara casi todo, comiéndose incluso (a pesar de la evidente diferencia a la baja de talento) a un contenido Johnny Depp, quien demuestra que no le hace falta ponerse un sombrero violeta para ser un actor de comedia más que solvente. Por suerte hay un grupo de secundarios, algunos de mucho renombre, que intentan que esto no sea una fiesta unipersonal, y hay que reconocer que tanto Paul Bettany como Steven Berkoff (ese hombre al que tan bien se le da hacer de malo elegante) se esfuerzan lo suficiente como para fascinarse un poquito menos con la protagonista. Se agradecen también papeles cortitos como el de Timothy Dalton y sus nuevos quince segundos de fama. Inútil preguntarse, por otro lado, por qué no hay otro papel femenino, más allá de las “extras” que deben dedicarse en exclusiva a girar la cabeza cuando pasa Angelina.

Sin esperar una nueva “Con la Muerte en los Talones”, ni mucho menos a otro tándem Audrey Hepburn—Cary Grant, si podemos encontrar una cinta más que entretenida y bien contada, que no se hace pesada en ningún momento y con ese “glamour” que muchas veces echamos de menos en el cine y que está casi perdido en favor de la dureza y la fealdad visual. Si me permiten caer en el tópico, podemos decir que Henckel von Donnersmarck ha recuperado ese sabor “europeo” que muchos directores americanos buscaban hace cuarenta años cuando venían aquí a llenarlo todo de estrellas.

Comentarios
  1. Ana Lorenzo : 31.12.10

    Se agradece la reseña, Joe. Una ya estaba tratando de decidir si iba a verla o no (porque Salt está aún algo reciente) y creo que iré. Eso si no la quitan de estos multicines de centro comercial, como hicieron con Franklyn, que se ve que ocupaba el sitio y, hala, fuera. Iremos este finde y así seguro (casi) que estará.
    Volver al glamour de las pelis de antes merece la pena.
    Un beso.

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