Conocerás al hombre de tus sueños

You will meet a tall dark stranger“, USA-España 2010, Mediapro/Gravier/Antena 3/Sony Pictures

Dirección y Guión: Woody Allen
Productores: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum, Jaume Roures
Productores Ejecutivos: Jack Rollins
Fotografía: Vilmos Zsigmond
Montaje: Alisa Lepselter
Vestuario: Beatrix Aruna Pasztor
Diseño de Producción: Jim Clay

Intérpretes Principales: Gemma Jones (Helena Shebritch), Josh Brolin (Roy Channing), Naomi Watts (Sally Channing), Anthony Hopkins (Alfie Shebritch), Antonio Banderas (Greg), Lucy Punch (Charmaine), Pauline Collins (Crystal), Freida Pinto (Dia), Roger Ashton-Griffiths (Jonathan)

Enlace IMDb

De vez en cuando, entre película y película, Woody Allen monta un episodio de esa serie, mezcla entre comedia y drama que le sale cuando no está muy claro qué tipo de film está haciendo. Algo así era “Annie Hall”, algo así era también “Hannah y sus hermanas”, e incluso “Match Point” amagaba más de una vez por seguir esos derroteros. La película que nos ocupa hoy es uno de esos episodios.

En éste, concretamente, conocemos a Roy Channing (Josh Brolin hecho una toya marina) y a su mujer Sally (Naomi Watts, deslumbrante como siempre), un matrimonio instalado en Londres que atraviesa una fase de crisis. Roy es un médico que dejó su profesión para dedicarse a escribir y que, tras una primera novela de éxito, no es capaz de vender la segunda a sus editores. Sally, por su parte, es asistente en una galería de arte pero sueña con abrir la suya propia, lo que no es posible por falta de dinero. Ambas circunstancias influyen negativamente en la pareja hasta el punto de que Sally llega a plantearse un lío con su jefe en la galería, Greg (Antonio Banderas), un latino de indudable encanto y no demasiados escrúpulos. Por su parte, las horas muertas que pasa en el piso hacen que Roy se encoñe con la atractiva vecina de enfrente, Dia, cuyo padre está relacionado con el mundo editorial. La cosa se tuerce doblemente cuando la madre de Sally, Helena (Gemma Jones) aparece en casa anunciando que su marido Alfie (Anthony Hopkins) le ha dejado para buscar una mujer más joven. Y, para redondearlo, Helena ha empezado a visitar a una vidente, Crystal (Pauline Collins, de nuevo en la brecha), que en la práctica le está organizando su vida y sus decisiones, lo que Sally no está dispuesta a aceptar de ningún modo.

Ubicada de nuevo en la capital británica y con producción parcialmente española, “Conocerás al hombre de tus sueños” narra historias entrelazadas, pero ya desde el punto de partida. Es decir, todos los personajes tienen algún punto en común conocido entre ellos (no necesariamente el mismo), y se desarrollan a partir de éste. Desde esta estructura, el film empieza y termina con un argumento que podríamos llamar “continuo”: ni los títulos de crédito iniciales dan origen a la historia, ni los finales la concluyen, sino que la dejan correr más allá del final que ve el espectador. De este modo, aun sin ser la primera vez que Allen gestiona este tipo de fregados, sigue siendo una forma arriesgada de contar algo, porque tienes que conseguir que te interesen unos personajes que ya estaban allí antes de que tú llegaras.

¿Es lo mismo de siempre, según la sinopsis? Pues sí, básicamente lo es; cambian los personajes, pero se mantiene el conflicto. No cambia ni el marco en el que éste se desarrolla ni, quizá, la forma de resolver lo poco que se resuelve. No llega a ser un drama al completo, a pesar del argumento, porque Allen conscientemente incluye elementos del absurdo que, sin dejar de ser plausibles, van un poco más allá de lo que consideraríamos dentro de una vida normal; pero se aceptan, precisamente porque los personajes que este director crea (es verdad que con ciertas excepciones) están siempre colocados un pelín por encima del burgués de clase media, cual escalón dentro de un loft (dispensen la comparación, no he podido resistirme). El carácter tanto de Helena como de Alfie, dentro de las lógicas obsesiones relativas a la edad y al proceso de envejecimiento, disfruta de esa pizca de locura que les lleva a protagonizar casi todas las situaciones cómicas de la película. Por el contrario, tanto Roy como Sally son los personajes más severos y —me atrevería a decir— desgraciados en lo que dura la cinta, ya que precisamente ellos están empezando a considerar y a magnificar esas mismas obsesiones. Igualmente el amplio repertorio de secundarios, entre los que destacan la Collins y Lucy Punch, está dedicado casi en exclusiva a esos “alivios cómicos”, así que el tono de la película oscila en múltiples ocasiones de rozar la carjacada a bordear el tenebrismo.

Afirma Woody Allen que el motivo de hacer esta película fue estudiar cómo funciona la fe. En sus propias palabras, el salto que da una mujer que ha fracasado en todo, incluido su matrimonio y que, de repente, se da cuenta de que esa otra mujer que dice ser vidente y que le escucha, y que le aconseja, le está ayudando en realidad a ser feliz. Y, de hecho, Helena es quien de un modo u otro anticipa (¿provoca?) las cosas que suceden a su hija y su yerno, y son sus decisiones, que toma mediante la ayuda de Crystal, las que también acaban afectando la vida de quienes le rodean. Sin embargo, y aunque eso haría al personaje de Gemma Jones el centro del universo (de este universo) alleniano, el hecho es que no termina de destacar sobre el resto, a pesar de que la actriz está inmensa en el papel. Pero no por Jones, sino por la traslación del personaje a la pantalla, aparentemente menos decisiva de como estaría concebido. Ignoro si consciente o inconscientemente, es precisamente este detalle el que permite esa sensación de continuidad del que hablábamos al principio. La historia sigue, aunque al espectador ya no le dejen seguir viéndola.

Notas:
1) El título del film “You will meet a tall dark stranger” es una referencia a la muerte, que en los países anglosajones tiene representación masculina y no femenina.

2) Las declaraciones de Woody Allen respecto a esta película pueden encontrarse en esta entrevista del New York Times.

Comentarios
  1. Alberto : 23.01.11

    Bastante de acuerdo, en general, aunque creo que la película me ha gustado más a mí que a ti (es una impresión solamente). Eso sí, yo no veo falta de escrúpulos en Antonio Banderas: trata bien a su empleada, su momento de aparente debilidad con ella (digo aparente porque lo parece pero NO podemos asegurarlo) es más que comprensible por el grado de alcohol y su crisis matrimonial (que es real, como veremos luego) y es el único personaje de la película al que no veo, de un modo u otro, mezquino.

  2. Joseph G. : 23.01.11

    No te creas, que yo tampoco lo tengo claro. Quería definirlo en una palabra o dos y era la que me salió en ese momento, pero es verdad que tampoco la manda a la mierda ni le putea cuando ella decide irse. Coincido también en que todos los personajes tienen su mezquindad en mayor o menor grado; quizá por eso la película me está gustando más al recordarla ahora que en el momento de verla.

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