Philomena

Philomena“, RU/EEUU/Francia 2013, The Weinstein Company/Yucaipa Films/Pathé/BBC/BFI

Director: Stephen Frears
Productores: Steve Coogan, Tracey Seaward, Gabrielle Tana
Guión: Steve Coogan y Jeff Pope, basado en el libro “The Lost Child of Philomena Lee”, de Martin Sixsmith
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Robbie Ryan
Montaje: Valerio Bonelli
Vestuario: Consolata Boyle
Diseño de Producción: Alan MacDonald
Intérpretes Principales: Judi Dench (Philomena Lee), Steve Coogan (Martin Sixsmith), Sean Mahon (Michael Hess), Barbara Jefford (Hermana Hildegarde), Mare Winningham (Mary), Sophie Kennedy Clark (Philomena de joven), Michelle Fairley (Sally Mitchell), Peter Hermann (Peter Olsson)

Enlace IMDb

Stephen Frears es de esos directores que lo mismo te firma una superproducción cuajada de estrellas, con trajes de época y aspecto sinfónico, que te coge un presupuesto justito y una buena novela para rodarte una comedia costumbrista con toques de atención social. A veces combina las dos cosas, y entonces le sale Philomena.

Basada en el libro “El hijo perdido de Philomena Lee”, la película cuenta la historia del periodista Martin Sixsmith, autor de dicho libro, y de la protagonista de éste, una mujer que durante cincuenta años ha guardado en secreto que tuvo un hijo cuando era adolescente y que éste fue dado en adopción forzosa por las monjas del convento en el que estuvo recluida tras el hecho. Sixmith acepta el encargo de Philomena para ayudarla en la búsqueda, con el fin de publicar la historia una vez conocido el paradero del niño.

Sustentada fundamentalmente en el trabajo de su protagonista, Judi Dench, y en menor medida en la de Steve Coogan interpretando al desencantado Sixsmith, la película avanza con celeridad por un guión que se queda más bien justito, por no decir algo flojo, en el que da la sensación de que Frears ha querido ir por demasiados caminos sin saber muy bien cómo permanecer en ellos. Es por eso que el conflicto prácticamente brilla por su ausencia y en todo momento la historia parece encorsetada, como si hubiese miedo a gestionar las dificultades que podrían (y deberían) haberse presentado. Es paradójico que el único punto en el que parece que fuera a haber un auténtico dilema, y que de todos modos también queda abortado antes de desarrollarse, sea precisamente uno que no aparece en el libro original y que se introduce como recurso dramático. Todo ello descarga a la película de cualquier fuerza a la hora de elevar la denuncia que se supone que tiene como trasfondo, esto es, el drama de los niños robados y el papel de la iglesia católica en los hechos. Lo que podría haber sido aceptable, esto es, si entendemos el film exclusivamente como la narración de la historia de Philomena Lee. Pero precisamente porque el autor se empeña en hacer esa denuncia de forma explícita —en un texto sobreimpreso tras la conclusión de la narrativa— es por lo que pienso que la película resulta fallida y no cumple sus supuestos objetivos.

Philomena tiene la virtud de su corta duración (apenas cien minutos) y de que Frears sabe siempre dar ritmo a lo que cuenta, aunque como en este caso lo cuente regular. Y, sobre todo, la presencia y la fuerza en la mirada de una gran actriz como es Judi Dench. En ocasiones, no pocas, son los actores los que sirven como única excusa para justificar el visionado de una película, incluso si todo lo demás cojea. Sólo por Miss Dench ya podríamos dar una razón válida si les apetece ver esta cinta.

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