Dos películas de Josh Radnor

Empiezo confesando: me cae bien, incluso muy bien, Josh Radnor. Debería odiarle, porque tiene mi edad pero más pelazo, éxito absoluto con la serie “Como conocí a vuestra madre” y dos películas como director a cuestas bien acogidas en los circuitos de cine independiente. Pero me cae bien y, de hecho, su personaje en la mencionada serie me parece el único que se mantiene verosímil hasta el final; al menos, es el único que no acaba sumergido en la psicopatía. Pero me desvío del tema; ya habrá tiempo de hablar de esto. Aquí les quiero hablar de sus dos largometrajes como guionista y director, con los que Radnor ha entrado con muy buen pie en la realización de comedias e intenta sacarse de encima —no siempre con éxito, es verdad— el personaje de Ted Mosby para componerse una personalidad ante la pantalla no necesariamente distinta, pero sí más pegada a la tierra.

En el primero de estos films, Happythankyoumoreplease (2010), Radnor construye una comedia coral con tres cuentos que corren paralelos y cuyos personajes están entre sí relacionados, pero sin mezclar las historias más allá de lo necesario. El propio autor encarna al escritor Sam Wexler, protagonista de la primera, que en un giro torpe de la vida tiene que alojar en su casa a un crío con el que se ha topado en el metro y que no desea regresar con su familia de acogida1. Al mismo tiempo, hace una proposición locuela a una camarera del bar de su barrio, de la que se ha enamorado y que responde al apelativo de Mississippi (Kate Mara). La segunda historia es la de Annie (Malin Åkerman), la mejor amiga de Sam, que padece una alopecia congénita y cierta crisis de autoestima que la impide comprometerse. Así, se debate entre sacar de su vida y su cabeza a su ex-novio mientras rehuye los intentos de su compañero de trabajo, al que llama “Sam 2” (Tony Hale), para tener una cita con ella. La tercera historia, finalmente, nos trae a Mary Catherine (Zoe Kazan), la prima de Sam Wexler, y al novio de ésta, Charlie (Pablo Schreiber); Charlie acaba de encontrar una buena oportunidad de trabajo en Los Angeles y propone a Mary mudarse allí, algo a lo que ella no está dispuesta porque adora Nueva York y no se ve viviendo en otro lugar.

La película toca varios temas que se derivan en buena parte de los que Radnor ya protagonizaba en la sitcom de la CBS: el proceso de hacerse adulto, el amor y las dificultades que conlleva conseguirlo y mantenerlo, las decisiones que pueden cambiarte la vida, los obstáculos imprevistos o el concepto que cada uno tiene de la felicidad. Da la sensación de que Radnor intenta abarcar demasiadas cosas en las tres historias y al final se ve obligado a reducir los nudos a uno o dos por cada una de ellas. Esto se ve muy claro en la trama de Rasheen, el chico al que Sam acoge en su casa; a pesar de un par de intentos de darle peso a la historia o al personaje, al final el guión lo deja bastante abandonado y diría que incluso superfluo. Claro que, por esa misma razón, tampoco supone un lastre para el ritmo de la película, aunque no puede desprenderse uno de la sensación, cada vez que ve a Rasheen, de que es un chaval que pasaba por el rodaje y mientras los personajes hacían lo suyo, él se echaba una siestecita dentro del plano.

Me ha recordado mucho el estilo de esta película a las comedias francesas de los últimos años, que siguen una estructura y temas parecidos y donde se priman las conversaciones y el ingenio más que el efectismo. En este caso, la gran virtud de Happythankyoumoreplease, a pesar de sus tropezones ocasionales, es que no es un film sentimentaloide y, en cambio, está enfocado desde una perspectiva optimista, clásica, de las que hacen encajar todas las piezas. Por ello, seguir a los personajes en sus risas, nervios, diálogos, discusiones y abrazos, es un proceso agradable y gusta acompañarles durante un ratito de sus vidas sin sentirse observador consciente. Y, además, con Nueva York de fondo, pero no la estresante del cine de los ochenta y noventa, sino la del barrio tranquilo, del pequeño universo en el que los personajes se mueven a gusto y que se resisten a abandonar salvo por fuerza mayor. Como dije hace un par de párrafos, éstas, más que historias, son cuentos para irse a dormir a gusto, y creo que esa fue la intención de Radnor al filmarlas.


La segunda película de Radnor se estrenó en 2012 y lleva por título Amor y Letras (Liberal Arts es su título original, pero el español está bien ajustado). Aquí Radnor decide cargar con el peso de la trama y escribe un relato muy sólido sobre la entrada en la madurez, más impregnado de realidad que el film anterior, pero igualmente optimista. Jesse trabaja como funcionario en el departamento de admisiones de una universidad neoyorquina. A sus 35 años sigue pensando que los mejores momentos de su vida los vivió mientras estudiaba en Ohio. Precisamente uno de sus antiguos profesores y amigo desde hace años, Peter Holberg (Richard Jenkins) está a punto de jubilarse y le pide que le acompañe como ex-alumno en su acto de despedida de la facultad. Así, Jesse viaja hasta la pequeña ciudad de su juventud y allí conoce a Zibby (Elizabeth Olsen), la hija de 19 años de unos amigos, que estudia su segundo año de carrera en la misma universidad. Rápidamente trabará una estrecha amistad con ella y pasarán el tiempo hablando de literatura y música, con los inevitables choques generacionales. Durante esos días, Jesse conoce también a Dean, un alumno con pocas habilidades sociales y problemas de depresión, al que ofrece su ayuda si la necesita alguna vez. Igualmente se reencuentra con su antigua profesora de Literatura del Romanticismo, quien se ha vuelto una cínica con respecto a la vida y a la propia materia que antaño amaba.

Amor y Letras pivota en torno al personaje de Jesse, quien a la vez que aprende a ingresar en la edad adulta recolocando sus recuerdos y lazos con el pasado, gracias a sus conversaciones con Peter, comienza a aportar el fruto de sus propias experiencias a sus relaciones más jóvenes, Dean y Zibby; naturalmente a cada uno en un nivel diferente y, de hecho, es la relación con Zibby la que le hace tomar conciencia de su lugar actual en la vida. Y aquí está, para mí, la brillantez de la película, que tardé más de lo debido en ver porque no me convencía eso de “ooootra historia de relaciones entre jovenzuelas y maduros” que viene dándose más o menos de la misma manera desde Manhattan (Woody Allen, 1979), a la que Radnor, ya que estamos, homenajea sin disimulo hacia el final de la historia. Pero no, realmente resuelve este punto con mucha soltura y sin acudir al drama para hacerla creíble. La película es, en conjunto, un resumen del proceso de aprendizaje por el que muchos, también quien esto escribe, estamos pasando desde hace años, pero descrito en forma de cine de noventa minutos. Radnor escoge los arquetipos de cada fase que va desde la salida de la adolescencia hasta las mismas puertas de la tercera edad (un poco antes, para precisar) y los dota de sus elementos más representativos: la ilusión, el deseo, la pasión, en un vértice; la templanza, la extrañeza y la confusión, en el otro; el cinismo, la ponderación y la esperanza, en el tercero. Y la imposibilidad de conocer lo que el futuro depara, mucho menos de controlarlo, como punto común a todos ellos.

Me gusta más esta comedia que la anterior porque la siento más cercana y porque la encuentro más serena, más reconocible en su origen y, también, más realista. Sirve también para ver al propio Josh Radnor salir del cascarón de Ted Mosby y colocarse en el centro del escenario para decir adiós a su emblemático personaje2 mientras inicia el camino hacia su propio yo adulto. Y funciona como comedia, no necesariamente romántica, porque al final lo que retrata sigue siendo un teatro eterno, en el que por esta vez alguien ha decidido poner un final feliz, o al menos satisfactorio.



Happythankyoumoreplease“, EEUU 2010, Paper Street Films / Tom Sawyer Entertainment / Back Lot Pictures

Dirección y Guión: Josh Radnor
Productores: Jesse Hara, Benji Kohn, Chris Papavasiliou, Austin Stark
Música: Jaymay
Fotografía: Seamus Tierney
Montaje: Michael R. Miller
Vestuario: Sarah Beers
Diseño de Producción: Jade Healy
Intérpretes Principales: Josh Radnor (Sam Wexler), Malin Akerman (Annie), Kate Mara (Mississippi), Zoe Kaplan (Mary Catherine), Tony Hale (Sam “2”), Pablo Schreiber (Charlie), Michael Algieri (Rasheen)

Enlace IMDb


Liberal Arts“, EEUU 2012, Strategic Motion Ventures / BCDF Pictures / Tom Sawyer Entertainment

Dirección y Guión: Josh Radnor
Productores: Brice Dal Farra, Claude Dal Farra, Jesse Hara, Lauren Munsch, Josh Radnor
Música: Ben Toth
Fotografía: Seamus Tierney
Montaje: Michael R. Miller
Vestuario: Deborah Newhall
Diseño de Producción: Jade Healy
Intérpretes Principales: Josh Radnor (Jesse Fisher), Elizabeth Olsen (Zibby), Richard Jenkins (Peter Holberg), John Magaro (Dean), Allison Janney (Prof. Judith Fairfield), Zac Efron (Nat), Elizabeth Reaser (Ana)

Enlace IMDb


1 No se asusten, no es “película con niño” ni sobre éste gira el resto del metraje, más bien lo contrario.

2 Aún faltaban dos años para el final de la serie, en cualquier caso.

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